
La semana pasada la Comisión Especial Revisora del Código Penal del Congreso dio a conocer su decisión de modificar el artículo 112 del código penal, cambio que despenalizaría la eutanasia activa siempre y cuando así lo decida el paciente. Ante la noticia diversas posturas jurídicas, médicas, morales, religiosas y sociales se han hecho escuchar ¿Quién tiene la razón?
El debate que empezará en el congreso ya se ha hecho público. ¿Tiene alguien derecho a decidir sobre su vida? Es la pregunta que e hará en el Pleno. Primero se debe definir que es la eutanasia. Esta palabra proviene de las voces griegas “eu” (bien) y “thanatos” (muerte), es decir “buena muerte”. Es todo acto u omisión en el que se acaba con la vida de un enfermo con la intención de evitarle más sufrimiento.
La eutanasia puede ser de dos formas: pasiva cuando se deja de brindar atención médica o suministrar alimentos al paciente de un mal incurable para acelerar su muerte, y activa cuando se provoca una muerte sin dolor al enfermo, mediante sustancias especiales o sobredosis de morfina. En países como Holanda y Bélgica se ha permitido esta práctica, incluso esta ultima nación ha recibido en el último año más de 10 000 peticiones de eutanasia anticipadas en el caso de que no pudieran pedirla por permanecer en estado de inconsciencia irreversible.
Quienes están a favor de la eutanasia sostienen que esta práctica se da con el fin de evitarle sufrimientos insoportables a un enfermo, presentando tales situaciones como contrarias a la dignidad, y creen que si hay un dilema o polémica, no tiene que ver con lo jurídico. “la discrepancia no es a nivel de derecho, sino a nivel moral, hasta el acto más inhumano se puede legalizar. Por lo demás seria solo modernizar el código peruano”, comenta Jesús Mario Portocarrero, sociólogo y docente de derecho.
También se sostiene que si habrá un debate en el congreso, no solo deben participar congresistas, sino también sociólogos, médicos y abogados, pues es un tema no solo legal, sino también de cultura. “En la cosmovisión andina tanto la vida como la muerte son elementos diferentes, pero complementarios y necesarios. No se ve la muerte como un castigo, sino como natural, parte del camino de los seres humanos”, afirma el sociólogo Simón Escamides.
Si seguimos con la línea de los defensores de la eutanasia, la dignidad del enfermo estaría en el derecho a decidir el momento de su propia muerte; pero también, para los que se oponen a la eutanasia, esta dignidad obliga a oponerse esta práctica, pues la muerte nunca es digna y uno puede decidir sobre la vida que se la otorgado. La fundamentación religiosa cobra importancia. ¿Qué dice la iglesia con más seguidores en el Perú?
El Padre Santiago, párroco de la iglesia católica, comenta: “La vida es un regalo de Dios que se da a través de los padres, no tenemos derecho de terminar esta vida, solo de vivirla. El gran error está en que hay gente que se cree dueña de su propia vida, como si ellos fueran creadores de su vida. No entienden que son creación de un ser supremo. Una muerte digna es entregarse a dios, mas no huir de esta vida, aun si el paciente no tenga remedio. Necesita la ayuda espiritual y de su familia. Jesús también sufrió mucho al ser crucificado, pero él siguió la voluntad de Dios”.
La Organización Mundial de la Salud también se ha mostrado en contra de la eutanasia, proponiendo a su vez la medicina paliativa. Esta consiste en el apoyo de los médicos, amigos y familiares, al paciente, brindándole atenciones físicas (limitaciones corporales y dolor), psíquicas (necesidad de compañía, seguridad y amor) y espirituales, pues la medicina busca curar a los paciente, mas no acelerar su muerte.
Si alguien sufre de enfermedad en etapa terminal, solo esta persona puede decidir sobre él y su existencia, teniendo siempre en cuenta a sus familiares y las atenciones que estos le brindan. Si se genera polémica por la eutanasia es porque en el Perú hay diversas creencias acerca del fin de la vida. Pero más allá de los distintos credos, este es un estado laico y eso se debe reflejar en sus leyes, dejando a los individuos la libertad de decidir sobre su destino.